
Se han planteado cambios relacionados con el Impuesto a la Renta y los regímenes tributarios aplicables a las empresas. Aunque estas propuestas todavía deben seguir su procedimiento correspondiente, representan una oportunidad para revisar cómo se están sustentando los costos y gastos del negocio.
Más allá de cualquier modificación futura, mantener una contabilidad ordenada permite determinar correctamente la renta imponible y reducir contingencias ante una eventual revisión de SUNAT.
Cambios en el Impuesto a la Renta: ¿Qué se propone?
Entre las medidas planteadas se encuentra la revisión de los regímenes tributarios, la precisión de determinadas reglas del Impuesto a la Renta y la evaluación de algunas exoneraciones vigentes.
Esto no significa que todas las empresas pagarán automáticamente más impuestos ni que las propuestas ya se encuentren vigentes. Su impacto dependerá de las normas que finalmente sean aprobadas y de la situación tributaria de cada negocio.
Por ello, antes que anticipar consecuencias, las empresas pueden concentrarse en un aspecto que ya resulta relevante: contar con información contable y documentación suficiente para sustentar correctamente sus operaciones.
El sustento de costos y gastos sigue siendo clave
En la determinación del Impuesto a la Renta empresarial, los gastos deben cumplir los requisitos tributarios correspondientes para poder ser considerados en el cálculo de la renta neta.
Por esta razón, realizar compras sin documentación adecuada o registrar operaciones que no corresponden realmente al negocio puede generar reparos tributarios y aumentar la renta imponible.
También es importante evitar mezclar gastos personales con las operaciones de la empresa, ya que los consumos particulares no deben utilizarse para reducir la renta empresarial.
Cómo prepararse ante los cambios en el Impuesto a la Renta
No es necesario esperar una reforma tributaria para mejorar el control contable. Algunas medidas permiten ordenar la información y reducir riesgos:
Revisar los comprobantes de pago: verificar que las compras y servicios vinculados al negocio cuenten con documentación válida y suficiente.
Bancarizar las operaciones cuando corresponda: utilizar los medios de pago exigidos y conservar las constancias de las transacciones.
Separar los gastos personales: evitar registrar consumos particulares como gastos de la empresa.
Conservar el sustento de cada operación: contratos, órdenes de compra, entregables, constancias de pago u otros documentos pueden ayudar a demostrar la realidad de una adquisición o servicio.
¿Una factura es suficiente para sustentar un gasto?
No siempre. El comprobante es un elemento importante, pero la empresa también debe poder demostrar que la operación realmente ocurrió y que se encuentra vinculada con su actividad cuando corresponda.
Por eso, una buena gestión tributaria no consiste únicamente en acumular facturas; también requiere organizar la documentación que permita explicar qué se compró, a quién, por qué se adquirió y cómo se realizó el pago.
Conclusión
Los cambios en el Impuesto a la Renta todavía pueden modificarse durante su trámite, por lo que no corresponde asumir desde ahora que todas las empresas pagarán más impuestos.
Sin embargo, revisar los costos, gastos, comprobantes y medios de pago sí es una medida que puede aplicarse desde ahora. Una contabilidad correctamente sustentada permite determinar mejor las obligaciones tributarias y afrontar con mayor orden cualquier cambio normativo futuro.
Si su empresa necesita revisar el sustento de sus operaciones, gastos o documentación contable, Jader Asesores puede evaluar su situación e identificar los puntos que requieren regularización o mayor control.