
Los practicantes en planilla pueden convertirse en una obligación para las empresas cuando las prácticas preprofesionales o profesionales dejan de cumplir su finalidad formativa.
Asignar funciones ajenas a los estudios, exceder los horarios permitidos o mantener practicantes sin un convenio válido puede generar una relación laboral común y posibles sanciones de SUNAFIL.
¿Cuándo deben ingresar los practicantes en planilla?
Las prácticas laborales permiten que estudiantes y egresados desarrollen conocimientos y habilidades relacionados con su formación académica. Por ello, no constituyen una relación laboral común cuando cumplen los requisitos legales.
Sin embargo, el artículo 51 de la Ley N.º 28518 establece situaciones en las que las modalidades formativas se desnaturalizan. Entre las principales se encuentran:
- Funciones ajenas a los estudios: cuando el practicante realiza actividades que no corresponden a su formación o no recibe la capacitación específica.
- Exceso de jornada: cuando supera los horarios máximos permitidos o realiza horas extraordinarias.
- Convenio vencido: cuando continúa realizando prácticas después del vencimiento sin una prórroga válida o supera el plazo máximo legal.
- Convenio inexistente: cuando inicia sus actividades sin contar con el convenio formativo debidamente suscrito.
La SUNAFIL explica cuándo las prácticas pueden convertirse en una relación laboral y qué obligaciones deben cumplir las empresas.
¿Cuántas horas puede trabajar un practicante?
La jornada máxima depende del tipo de práctica:
- Prácticas preprofesionales: hasta 6 horas diarias o 30 horas semanales.
- Prácticas profesionales: hasta 8 horas diarias o 48 horas semanales.
Estos límites no autorizan a realizar horas extras. Superarlos constituye un supuesto de fraude a la ley que puede provocar la desnaturalización de la modalidad formativa.
Asimismo, las funciones asignadas deben corresponder al aprendizaje previsto en el convenio. La empresa no debe utilizar las prácticas como una forma de sustituir puestos de trabajo ordinarios.
¿Qué ocurre si las prácticas se desnaturalizan?
Cuando se configura un supuesto legal de desnaturalización, se entiende que existe una relación laboral común entre el practicante y la empresa.
Esto puede generar la obligación de incorporarlo a planilla y reconocer los beneficios laborales que correspondan según el régimen aplicable y el periodo de relación laboral acreditado.
Además, la empresa podría enfrentar multas por incumplimientos relacionados con las modalidades formativas y otras obligaciones laborales.
Para conocer los riesgos de una inspección, puedes revisar nuestro artículo sobre fiscalización laboral y tributaria.
¿Cómo evitar sanciones de SUNAFIL?
La prevención empieza antes de incorporar al practicante. La empresa debe verificar que el convenio esté correctamente firmado, establecer funciones relacionadas con sus estudios y controlar la jornada formativa.
También resulta fundamental conservar los registros de asistencia, las evaluaciones y los documentos que acrediten la capacitación recibida.
La guía oficial sobre los derechos de los practicantes permite conocer las principales obligaciones de estas modalidades.
Asimismo, nuestro artículo sobre multas a microempresas explica por qué es importante revisar los convenios formativos y otros aspectos de la gestión laboral.
Conclusión
Los practicantes en planilla pueden representar una contingencia para las empresas cuando se incumplen las condiciones legales de su formación.
Revisar oportunamente los convenios, las funciones y los horarios ayuda a prevenir la desnaturalización de las prácticas y posibles sanciones laborales.
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